sábado, 12 de mayo de 2012

Al destruirlo lo creó


Y así Geraldine acabó conmigo. Aquella última ilusión de felicidad, de amor, fue destruida, fue acabada. En tanto, contemplar el suicidio no lograría ser una cosa aún más trágica que lo que ya logró ella en mi. La amaba y ella a mi, o eso me hacía creer. Ella destruyó mi corazón, pero al destruirlo lo curó. Gracias a ella, gracias a su amor, gracias a su pequeña ilusión, entendí, sin prejuicio de más, la esencia de su amor: no me correspondía, ni jamás me correspondió, simplemente esa fue la causa de su desilusión. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario