Cuando
al fin, llegues para verme,
Para
amarme, para adorarme,
Para
darte cuenta de que yo existo, de que te amo,
Cuando
al fin estés en mis brazos,
Cuando
al fin comprendas tanto y tan poco
Cuando
al fin me aceptes, me anheles, me extrañes.
Y,
cuando eso pase, amor, ya no estaré,
Ya no
estaré para demostrarte que me necesitas,
Que te
necesito.
Cuando
al fin llegues, será tarde, demasiado tarde;
Tarde
porque me cansé de esperarte, de pensarte en silencio,
De
llorarte, de soñarte.
Me cansé,
rotunda y definitivamente de humillarme,
De
postrarme a tus pies, de ser tan servil ante ti.
Y Ahora,
con el dolor de mi alma,
Te lo
digo aunque no estés presente;
¡Te repudio!
Me das
asco, me enfermas…
La forma
en la que jugaste con migo fue tan vil…
¿Qué tan
bajo caíste?
¿Qué tan
humillado me crees?
Y cuando
al fin te vuelva a amar,
Cuando
al fin te vuelva a necesitar,
Te
vuelva a buscar,
Espero,
de todo corazón,
Que ya
estés muerta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario