Ya pasó más de un siglo desde que Fritz Nietzsche
sorprendió al mundo con su frase “Dios ha muerto”. Luego de pensionarse por su
enfermedad, dedicó el resto de su vida a defender su tesis. Años más tarde,
Dostoievski, contemporáneo de Nietzsche, remató su sentencia afirmando que “si
Dios ha muerto, todo está permitido”. En otras palabras, sin Dios no hay
moralidad.
Uno de
los principales argumentos teístas para ir en contra del ateísmo, se basa en la
prueba moral. El Dr. Craig, uno de los principales defensores del cristianismo
contemporáneo, afirma que en un mundo sin Dios no habría diferencia entre el
bien y el mal. Sin una autoridad sólida para establecer las normas morales, las
discusiones sobre moralidad se basan en simples opiniones subjetivas. No habría
respuestas erróneas. No tendríamos la autoridad para tildar un acto de bueno o
malo. Viviríamos en el caos; así lo argumenta Craig.
Sin
embargo, el argumento cae por su propio peso. Los ateos más elegantes apelarían
a un razonamiento lógico y desmentirían a Craig. Que Dios exista, dirían, es
independiente a la moral, pues las razones lógicas objetivas para no creer en
él son más fuertes que las demás. Falso. Los preceptos morales básicos (no
matar, no mentir, no violar, no torturar, no esclavizar) los sabemos con mucha
más seguridad que cualquier otra que se desprenda de un arduo razonamiento
lógico. Es más fácil encontrar razones para prohibir el asesinato que razones
para permitirlo, por ejemplo.
Mi
propósito es refutar la afirmación de Dostoievski, preguntándome: “si Dios ha
muerto, ¿todo está permitido?”[1].
En vez de atacar al cristianismo, atacaré al argumento teísta sobre la
moralidad que intenta sustentar su creencia. Por teísmo me refiero a la creencia
del Dios de las escrituras, pues las escrituras son el principal argumento que
tienen para creer en él, además de las revelaciones. Por tanto, usaré las escrituras
para refutar su propio argumento. Solo es necesario acercársele a un creyente,
mirarlo a los ojos y, con un tono cordial, preguntarle: ¿las leyes son buenas
porque Dios las manda, o Dios las manda porque son buenas? Si el creyente no se
desvía y no empieza a hablar de otras cosas, solo tiene dos posibles
respuestas; o a) Dios las manda porque son buenas, o b) Son buenas porque Dios
las manda. En el primer caso, la moralidad es independiente de Dios, puesto que
no es necesario que esté Dios para que sean buenas. Pero si el creyente
responde que son buenas porque Dios las manda, entonces, en principio, todo
estaría permitido. Si Dios dicta la moral, todo está permitido. Cualquier
mandato de Dios sería bueno porque “es de él”. Sin embargo, un defensor del
cristianismo intentaría refutarme y me diría que Dios solo puede ordenar cosas
buenas porque él es necesariamente bueno. Dios es bueno y no puede ordenar
cosas malas; la moralidad está ligada a Dios.
El
principal argumento teísta son las escrituras. Las escrituras demuestran que
Dios ha ordenado hacer cosas que niegan la doctrina moral comúnmente aceptada.
Si la moralidad se basa en Dios, entonces estamos jodidos. Dios castiga
reiteradamente a los hombres por pecados ajenos. Obliga a los hombres a
trabajar dolorosamente por el pecado de Adán (Gén. 3, 16 – 18). Endurece el
corazón del faraón (Éxod. 7,3) para desatar plagas que destruyan medio Egipto.
Mata a los primogénitos, incluso de las esclavas que estaban al margen del
problema (Éxod. 11, 5). Castiga a los hijos, nietos, bisnietos y tataranietos
de aquellos que adoren a cualquier otro Dios (Éxod. 20, 3 - 5). Desata una
epidemia contra los Israelitas que mata a veinticuatro mil, mientras que solo
pocos habían tenido relaciones con medianitas, que adoran a Baal (Núm. 25, 1 –
9). Sometió al pueblo de David a tres años de hambre porque Saúl mató a los
gabaonitas (2 Sam. 21, 1). Castiga con una plaga a Israel porque David contó lo
que no era suyo, luego de que Dios le ordenara hacer un censo (2 Sam. 24, 10 –
15). Manda a dos osos para que despedacen a cuarenta y dos niños porque
llamaron calvo al profeta Eliseo (2 Rey. 2, 23 – 24). ¿Podría decir que Dios tiene permitido hacer
cosas que los hombres no pueden hacer? Entonces, ¿qué ordena Dios qué hagan los
hombres? Manda a matar a los adúlteros (Lev. 20, 10), a los homosexuales (Lev.
20, 13) y a los que trabajan en sábat (Éxo. 35, 2). Ordena a exiliar a los que
comen sangre (Lev. 7, 27), a los que sufren lepra (Lev. 13, 46) y a los que
tienen relaciones con sus esposas durante la menstruación (Lev. 20, 18). Dios
envía a los israelitas a la limpieza étnica y al genocidio de varias tribus y
ciudades (Éxo. 34, 11 – 14; Lev. 26, 7 – 9). Los genocidios están ligados al
robo de sus tierras (Jos. 1, 1 – 6).
Además de
todo esto, en la biblia se permite la esclavitud (Lev. 25, 44 – 46; Efe. 6, 5).
Los padres pueden vender a sus hijas en esclavitud (Éxo. 21, 7). Las
prisioneras de guerra pueden ser violadas y tomadas como esposas (Deut. 21, 10
– 14). Los hombres pueden tener todas las esposas que quieran, pues los hombres
solo son adúlteros cuando tienen relaciones con una mujer casada (Lev. 18, 20).
Se permite sacrificar niños para recibir ayuda en la batalla (2 Rey. 3, 26 –
27), o para que poner fin a la hambruna (2 Sam. 21).
Los
observadores dirán que todo esto ocurre en el antiguo testamento. Si bien es
cierto que en el nuevo testamento no ocurren genocidios, sí encontramos otras
enseñanzas anti-morales. Debemos abandonar a nuestra esposa e hijos por él
(Mat. 19, 29; Marc. 10, 29 -30; Luc. 18, 29 – 30). Sus discípulos deben odiar a
su familia (Luc. 14, 26). A los hijos que maldicen a sus padres hay que
matarlos (Mat. 15, 4 – 7; Mar. 7, 9 -10). Las mujeres deben ser pasivas y
obedercer como dioses a sus esposos (1 Cor. 11, 3; Efe. 5, 22 – 24; Col. 3, 18;
1 Tim. 2, 11 – 12). En el Apocalipsis se profetiza que los hombres sufrirán más
que en la destrucción de Sodoma y Gomorra (Mat. 10, 14 – 15; Luc. 10, 12).
Si Dios
ha muerto, solo lo moral está permitido. Kant hablaba en su época de un
Imperativo Categórico que debe cumplirse sin importar la circunstancia[2].
No matar, decía Kant, debe cumplirse sin importar lo que suceda. No es este tipo
de moral la que profeso. Si bien el hombre conoce las normas morales básicas
por intuición, no significa esto que deban cumplirse siempre. La razón siempre
estará por encima de la intuición. Daré un ejemplo. Un hombre está encerrado
junto con seis personas. En su poder está la decisión de matar a una persona y
liberar a las demás, o dejar que todos mueran de hambre. Si es un seguidor de
Kant, dejaría morir de hambre a todos. Si es más racional, mataría a alguien
para salvar la vida de los demás. Al igual que Kant, Dios prohíbe matar sin
excepción (por lo menos en el segundo testamento). De allí a que Dios no sea
indispensable para una moral. De hecho, la moral está mejor sin Dios.
Mi
intención no es, como ya dije, atacar a Dios. Esto porque, independientemente
de la existencia o no de él, las escrituras han sido terriblemente modificadas.
Se sabe que la fe ha sido un arma de control masiva desde tiempos inmemorables,
y no me refiero solamente a la fe en el dios cristiano. La iglesia ha durado
tanto tiempo en el poder por la fe. Esto significa que las personas fácilmente
pudieron modificarlas para sacar de ella más beneficios. Ya lo decía Kant[3]:
“No cabe duda
de que está mal privar a un hombre de su vida a causa de su fe religiosa, a
menos que… una Voluntad Divina, puesta de manifiesto de modo extraordinario, lo
haya dispuesto así. Sin embargo, la única manera de afirmar que Dios haya
dictado alguna vez una orden tan terrible es basarse en documentos históricos,
y nunca es seguro apodícticamente. A fin de cuentas, la revelación ha llegado
hasta el inquisidor a través de los hombres, y ha sido interpretada por
hombres; y aunque pareciese provenir del propio Dios (como la orden recibida
por Abraham de que matase a su propio hijo como a un cordero), cabe la
posibilidad de que en este caso haya prevalecido un error. Pero si fuera así,
el inquisidor se arriesgaría a hacer algo malo en grado máximo; y en ese propio
acto se te comporta de manera inconsciente.”
Si bien
mi intención no es atacar a Dios, tampoco lo es defenderlo. La posibilidad de
una manipulación de la Biblia existe. Además es lo más probable. Sin embargo,
teístas actuales se basan en ella para argumentar su moral y solo quiero
mostrar que se equivocan. Solo eso. En vez de poner en peligro el ateísmo, lo
afirman aún más. Una moral con el Dios de las escrituras, es peligrosa.
