viernes, 6 de julio de 2012

Fragmento: El caso Smith


En cierta ocasión Francois conoció a una zagala. Era conocida suya del colegio (cuando aún estaba en el colegio) y se había encaprichado con ella luego de gradurase. Salían con frecuencia, se cogían de la mano e incluso llegaron a besarse. Jamás le habían conocido novio y Francois era el primer sujeto con el que estaba y que sus amigas se enteraran. No eran novios, jamás lo fueron. La terrible reputación que corroía a Francois era aspecto suficiente para que ella no lo aceptara en su vida íntima y sentimental y para que lo desechara de la noche a la mañana y se fuera con un amigo suyo. ¡La libertad de salir del colegio la había enceguecido! Lo que nadie jamás creyó que haría, ni siquiera ella misma, le sucedió a Francois. Dejarlo por un gran amigo suyo, eso duele. Y a Francois lo lastimó tanto que prometió no volverse a encaprichar con nadie y mucho menos con una mujer (era una ironía, él sabía que jamás tendría algo con un hombre).
A partir de ese momento Francois juró para sí mismo no ir detrás de una mujer buscando cariño nunca más (a no ser que fuera sexual). 

No hay comentarios:

Publicar un comentario